Ambiente como causa de la obesidad morbida
3. Ambiente
Los factores ambientales son otra de las causas más importantes en la etiopatogenia de la obesidad mórbida.
Es difícil identificar qué proporción de obesidad mórbida se debe a causas ambientales, y cual al componente genético, si bien estudios en gemelos geneticamente idénticos, han obtenido resultados en los que se demuestra que la influencia genética prima sobre la ambiental. No obstante, el ambiente social en el que hemos vivido en estas últimas décadas, ha sido, y sigue siendo, una importante factor de riesgo para desarrollo de obesidad mórbida en pacientes genéticamente predispuestos. El resultado de la interación multigénica y ambiental constituye una serie de cambios metabólicos y conductuales que llevan a estos individuos susceptibles a adquirir unas pautas alimenticias inadecuadas y determinarán que su organismo tienda al almacenamiento energético en forma de tejido adiposo, situación que, a la larga, facilitará el desarrollo de obesidad mórbida.
La conducta alimentaria viene motivada por el aprendizaje familiar y social. Existen "patrones de alto consumo", característicos de las familias de grandes comedores, el cual será inculcado al resto de los miembros de la familia, con el riesgo que conlleva para el desarrollo de obesidad mórbida y el mantenimiento de ésta. Por otro lado, en el ámbito laboral también existen factores de riesgo, las jornadas laborales que impiden un correcto horario de comidas y la falta de tiempo para su elaboración, nos llevan a recurrir en demasiadas ocasiones a comidas rápidas de alto contenido calórico.
El sedentarismo y los cambios de ritmo de la actividad física, también influyen negativamente sobre la obesidad mórbida. Ya sea por la automatización de la vida cotidiana o por las limitaciones que el exceso de grasa corporal supone para estos pacientes, llevar una vida sedentaria es, sin lugar a duda, un factor agravante de la enfermedad.
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