Obesidad Morbida
Obesidad Morbida
La obesidad mórbida, también llamada obesidad severa u obesidad tipo III, viene definida por un Indice de Masa Corporal (IMC) >40 kg/m2. También se incluyen en este grupo a aquellos pacientes con un incremento ponderal del 100% sobre su peso ideal, o cuando lo superan en 45 kg. Se define peso ideal a aquel para el que el IMC se encuentra entre 18,5 y 24,99 kg/m2 y que no supone ningún riesgo para la salud.
"Mórbido" es un término médico que hace referencia a enfermedad o a que la produce, de ahí su uso para designar a este tipo de obesidad, pues supone un riesgo potencial para la salud de quien la padece, ya no solo por el exceso de peso y las limitaciones que conlleva, sino por el gran número de enfermedades asociadas o comorbilidades que puede desencadenar, entre las que destacamos:
- Diabetes tipo II: Se trata de una alteración metabólica en la que los tejidos periféricos se vuelven resistentes a la acción de la insulina, esto se traduce en un aumento de la glucosa (hiperglucemia) y de la insulina en sangre (hiperinsulimenia) que, sin el tratamiento adecuado, puede acarrear complicaciones más graves.
- Hipertensión arterial (HTA): Se trata de una enfermedad crónica en la que las cifras de tensión arterial (TA) aparecen aumentadas. Se considera HTA cifras iguales o superiores a 14/9 (sistólica/diastólica).
- Patología cardiovascular: En obesidad mórbida se producen alteraciones en el metabolismo de los lípidos, produciendose un aumento de triglicéridos y/o de LDL-colesterol (colesterol malo). Esta alteración es la base etiológica para el desarrollo de la aterosclerosis, debido a la cual las arterias se irán obstruyendo. Este hecho dará lugar a una obstrucción al flujo sanguíneo que puede manifestarse como procesos isquémicos. Por otra parte, pueden desarrollarse fenómenos trombóticos si la placa de ateroma se soltase y viajase libremente por el torrente sanguíneo.
- Algunos tipos de cáncer (de mama y colon, por ejemplo)
- Problemas osteoarticulares debido al exceso de peso que la estructura ósea tiene que soportar junto con los grandes periodos de inmovilidad.
- Problemas respiratorios: Mucho más frecuente la apnea obstructiva del sueño, que se produce por la obstucción del flujo respiratorio buconasal.
- Depresión y otras alteraciones psicológicas como ansiedad o baja autoestima. Se producen por el efecto que la obesidad mórbida tiene sobre el propio paciente y debido a cómo la sociedad actúa ante ellos.
No todos los pacientes con obesidad mórbida presentarán todas estas alteraciones, sin embargo, el riesgo de padecerlas aumenta de manera proporcional al incremento del IMC. De la misma manera, a medida que el paciente disminuya su peso corporal, la sintomatología de estas entidades clínicas mejorará significativamente.